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El Color | Recursos para el Tratamiento del Color de Barnaba y Cía. SRL

El aluminio en fachadas continuas

Las combinaciones de colores forman conjuntos que deben conjugarse armónicamente.

En ocasiones los constructores se preguntan, más por incertidumbre que por convencimiento, ¿es verdaderamente el color un argumento de diseño eficaz?

La respuesta parece obvia: el buen diseño formal y funcional vende, pero el color ayuda.

Probablemente pocas o ninguna obra de arquitectura se destaque en particular por su color, sino más bien por sus formas, por la manera eficaz de dar respuestas satisfactorias a los comportamientos humanos, por el buen uso de los materiales y los recursos disponibles.

Es innegable que los aspectos formales y funcionales son los factores que verdaderamente hacen la diferencia. La armonía formal es, sin dudas, mucho más trascendente que el colorido de una obra.

Pero no se puede obviar que el color es un activo en sí mismo.

Es algo que, en otro ámbito, los publicistas reconocen y explotan con argumentaciones más que convincentes.

El color es un atractivo diferencial que pugna silenciosamente por ocupar un lugar preponderante en la mentes de los usuarios y espectadores de las obras.

El color es más que una opción, un mero elemento de una carta de la que el comitente elige dubitativamente: es un ingrediente esencial desde la idea hasta la concreción de la obra, un claro elemento de desambiguación y personalización para quien demanda y para quien produce diseño.

Aunque las preferencias relativas al color son de carácter casi exclusivamente personal, hay una serie de observaciones que pueden hacerse dentro de los distintos contextos culturales y señalar grupos de interés con coincidencias notables respecto a características de asociación de colores.

Además, es natural que notemos que, año tras año, las tendencias en el uso del color van siguiendo algunas constantes que nos permiten evaluar su uso en términos de parámetros. Y que debemos prestarles atención.

Qué es el color

El color comunica ideas, tiene atributos físicos y despierta emociones. Hasta podemos 'hablar' un lenguaje del color.

El color es, para los seres humanos, una propiedad perceptiva visual que sucede por la acción de la luz al incidir sobre los receptores sensibles en el interior del ojo, siempre que sus componentes estén entre los umbrales de visibilidad (típicamente dentro del espectro de longitudes de onda que va desde los 740 hasta los 380 nm: desde los rayos infrarrojos –frecuencias bajas– hasta los rayos ultravioletas –frecuencias altas–, imperceptibles a la visión normal).

La percepción del color se produce, en un principio, debido al estímulo que provoca la luz incidente sobre los distintos tipos de células de la retina (conos) y la capacidad sensible que esas células tienen de responder a las diferentes longitudes de onda que forman el arco iris, que no es otra cosa que el espectro visible.

Con independencia de la complejidad en la composición real, la luz es siempre reducida a tres componentes básicos por el ojo, relacionados con los tres tipos de conos que integran la retina, razón por la cual se habla de valores tristímulo.

Qué vemos

En función a que la sensibilidad de cada clase de cono no es exclusiva, sino que se superpone con las longitudes de onda que excitan a las otras dos, los tristímulos provocan precisamente reacciones combinadas.

Esas señales son enviadas al cerebro por las células del nervio óptico y provocan alteraciones en la organización electroquímica de todo el sistema.

Pero, por otra parte, hay reacciones en la psiquis que por factores distintos modifican la intensidad de los estímulos provenientes del ojo y la apariencia de los colores.

Un ejemplo muy gráfico, que demuestra lo compleja de esta alteración, queda al descubierto cuando observamos, por caso, una superficie pintada de un único color: si una porción de esa superficie se encuentra iluminada plenamente, y otra queda bajo una sombra intensa, es habitual que percibamos un color uniforme, con abstracción de la luminosidad y otras desviaciones.

Esta capacidad de adaptación en la percepción cromática bajo una considerable distorsión se conoce como balance de blancos o constancia cromática.

También influyen seriamente en la percepción de la luz diferentes cuestiones fisiológicas, culturales e incluso lingüísticas, al momento de definir los colores (significarlos) y relacionarlos con estímulos.

Si esto fuese todavía poco, es preciso destacar que los colores espectrales puros (de una frecuencia determinada), no necesariamente provienen de una fuente que emite esa única frecuencia: es muy habitual que, por caso, veamos amarillo lo que en realidad es la superposición de fuentes de luz verde y roja.

El color está en las cosas

Ahora bien, no es la luz lo que vemos, sino los objetos iluminados, es decir: vemos aquellos rangos de longitudes de onda que no son absorbidos por la superficie de las cosas y que se reflejan o irradian en dirección a nuestros ojos.

La luz que llega a un objeto opaco puede comportarse de dos maneras disímiles, y todas las alternativas intermedias:

  • se refleja de manera especular, en los objetos de superficies brillantes
  • se refleja de manera difusa, en los objetos de superficies mate
Superficies mate

Los colores de los objetos que no reflejan la luz de manera especular están determinados, mayormente, por aquellas longitudes de onda que dispersan más o menos. En los extremos:

  • si absorben todas las longitudes, los vemos negros
  • si dispersan todas las longitudes, los vemos blancos
Superficies brillantes

Los objetos que reflejan la luz de manera especular se comportan de un modo muy distinto, al punto que una superficie que refleje una fracción de la luz incidente y absorba el resto puede verse completamente negra, y aún así ser reflectante, como es el caso de las áreas pintadas con lacas brillantes o los líquidos oscuros como el petróleo o la tinta china.

Objetos no opacos

Los objetos que transmiten la luz –son menos opacos–, pueden ser:

  • traslúcidos, y dispersar la luz que los atraviesa
  • transparentes, y conducir la luz por su interior

También, en el caso de que reflejen o absorban porciones de luz de distintas longitudes de onda, se presentarán teñidos de colores que vendrán determinados por la naturaleza de la reflexión y la absorción.

Otras propiedades superficiales

Hay objetos que pueden absorber luz y, a consecuencia de ello, emitir una luz con propiedades diferentes.

Es el caso de los objetos:

  • fluorescentes, en los que hay una emisión extra en el momento en que están absorbiendo luz
  • fosforescentes, que emiten aún después de haber cesado la luz incidente

No hablaremos aquí de los objetos que son capaces de emitir luz propia, ya que exceden el ámbito de la materia que estamos tratando, referida a los colores logrados con esmaltes aplicados.

El color en teoría

Se estima que, en condiciones normales, los seres humanos son capaces de distinguir unos 10 millones de colores distintos promedio.

La teoría del color trata de explicar los efectos derivados de las combinaciones de colores y el impacto visual que producen combinaciones específicas, al tiempo que procura predecir el comportamiento de la luz al incidir sobre los objetos o atravesar su volumen, y determinar las reacciones que provocará en los seres humanos.

En la teoría del color, los efectos psicológicos y perceptivos son tan importantes como los de orden puramente físico.

El color no es una propiedad absoluta: si bien es posible medirlo con instrumentos muy precisos, esos instrumentos sólo emulan un aspecto particular de la visión.

Cuando hablamos de colores cálidos y colores fríos, paradójicamente estamos haciendo referencia a los valores inversos de temperatura de color: los cuerpos radiantes más calientes se corresponden con los colores más fríos y viceversa.

Esto se relaciona, probablemente, con la experiencia cotidiana en la que la mayoría de los colores que llamamos cálidos se presentan con niveles de luminosidad más elevada que los fríos.

La experiencia del color, en la mayoría de las oportunidades, no se da de manera aislada, sino en un contexto relativamente complejo que afecta la percepción de la apariencia.

Las cualidades de la luz irradiada son considerablemente distintas de las de la luz reflejada o dispersada, y los diferentes medios son capaces de contener espectros de color netamente diversos.

La comprensión y el dominio de todos estos fenómenos es crucial en la formulación de pinturas, la generación de color, su reproducción y la necesaria normalización de parámetros y procedimientos.

Colores substractivos

La teoría que estudia y explica las mezclas de pinturas, tinturas, colorantes naturales y tintas se funda en las propiedades de los colores substractivos, es decir, los que provienen de aquellos cuerpos que absorben determinadas frecuencias y reflejan otras.

Se los llama substractivos porque son la consecuencia de restar a la iluminación total las longitudes de onda absorbidas por los objetos: una manzana es de color rojo, no porque emita luz roja –ya que si fuese así se la vería en la oscuridad–, sino porque absorbe algunas de las frecuencias que componen la luz blanca que la ilumina y refleja sólo las longitudes de onda que luego el cerebro humano interpreta como color rojo.

La mezcla de colores substractivos tiende al negro.

Colores aditivos

El sistema de colores aditivos involucra a la luz emitida directamente desde una fuente.

Usualmente se requiere sólo de tres tipos de emisión de color para producir el resto de las frecuencias por mezcla.

A diferencia de los colores substractivos, cuanto más color se agrega, más luz hay disponible.

La mezcla de colores aditivos tiende al blanco.

Los resultados que se obtienen por mezcla aditiva de colores es contraria al sentido común de las personas acostumbradas al sistema cotidiano de color que se relaciona con los pigmentos, de tipo substractivo: por adición de luces, el amarillo se logra combinando verde con rojo, lo que es contra intuitivo.

Adónde está el color

La adición o la substracción para la obtención de colores no forma parte intrínseca de las propiedades de la luz, sino que es el resultado de la manera en que le ojo percibe colores.

Por ejemplo, desde el punto de vista físico hay un grandes diferencias entre la luz amarilla pura y la mezcla de rojo y verde que produce el amarillo aditivo. Sin embargo, para el ojo humano el amarillo aparente es el mismo.

Modelos de color y espacios de color

Un modelo de color es un modelo descriptivo matemático –y por lo tanto abstracto– que refiere al modo en que los colores pueden ser representados como componentes numéricos, pero siempre es necesario referirlo a un espacio de color determinado, sin el cual carece de sentido, puesto que no tiene correspondencia con el mundo real, que es adonde los colores existen.

Así, por ejemplo, para un modelo de color usual como es el HSV, el espacio de color que corresponde a un monitor de computadora es esencialmente distinto de aquel que puede lograrse con esmaltes.

De un modo análogo, en las impresiones habituales en cuatricromía sólo es posible conseguir una gama limitada de colores que emulan a los logrados con esmalte, y en la mayoría de los casos difiere en grado sumo.

Eso sin contar otras propiedades del color de los esmaltes, como la fluorescencia, la perlarescencia, el satinado, el metalizado o el tornasolado, que no pueden lograrse con los sistemas descriptos.

El espacio de color RAL –usado principalmente para la descripción de los colores de esmaltes y tintas– fue desarrollado por la Comisión para los Términos de Despacho y Garantía de Calidad de Alemania, y cubre en la actualidad una carta de alrededor de 1.900 colores.

Colores y tendencias

Para poder formular las combinaciones que vamos a utilizar en nuestras intervenciones, es necesario establecer una suerte de metalenguaje del color que nos permita comunicar, y luego armonizar ese lenguaje para que, además de ser comprensible en sí, genere las reacciones buscadas en términos de respuestas emocionales específicas.

El sentido de formular el color se basa en la predecibilidad de las respuestas a los estímulos provocados por los colores individuales o en agrupamientos armónicos, un trabajo arduo, pero al cabo satisfactorio.

En la vida diaria empleamos una infinidad de términos para describir los colores, la más sencilla –y precisa– de las cuales es:

  • colores claros
  • colores oscuros

En un modelo HSV, esta distinción está en el parámetro V, o sea, en el valor lumínico.

La arquitectura depende, en su faz productiva, de la viabilidad de los diseños que produce y de la factibilidad de 'venta' de esos productos.

Tanto en el diseño de exteriores, como en el de interiores, las tendencias en el uso del color tienen un papel fundamental en la economía de la industria.

La simple modificación de un esquema de color puede reciclar por completo una construcción obsoleta y hacerla aparecer como una obra nueva, sin mencionar que tal intervención es la más económica de todas las posibles.

El color, por sí solo puede, entre otras aptitudes:

  • ayudar a identificar espacios
  • establecer tonos y caracteres en los ambientes
  • crear estilos en los espacios
  • reforzar significados
  • enfatizar o disimular componentes
  • señalar o evidenciar lugares
  • agregar funcionalidad a los objetos
  • disminuir el estrés físico que provoca el hábitat

Con la proliferación y ubicuidad de los medios de comunicación masiva, las tendencias en el uso del color forman parte de vocabulario de los comunicadores, y el diseñador debe poder enfrentar el desafío de conseguir y aplicar en sus obras las combinaciones armónicas que indican esas tendencias.

En determinadas ocasiones, es el diseñador el que reformula las combinaciones para conseguir armonías que aparezcan ante el público como originales, renovadoras o vanguardistas, y lo saquen de la visión cómoda a la que se ha acostumbrado.

Para todo ello, necesitan tanto de un fabricante que pueda ofrecer la más amplia variedad de tintes, saturaciones, valores y demás cualidades del color, como de un aplicador capaz de lograr esos colores en las piezas terminadas, repetirlos todas las veces que sea necesario, y garantizar la perdurabilidad ante el paso del tiempo y los ataques de los agentes externos.

Última actualización: 2008-07-02 [17:58 GMT] [14:58 ART]

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